Por Guadalupe Galván

¿Obra de niños? ¿De la inteligencia artificial? La fórmula con la que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump determinó qué tan dañinas son las políticas comerciales de otros países, y cuánto arancel imponerles se convirtió en objeto de polémicas y críticas.

Trump mostró gráficas explicando el arancel que impondría a cada país, aunque también incluyó territorios donde sólo habitan… pingüinos.

Más tarde, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos publicó una fórmula, con letras griegas, para explicar cómo se llegó al arancel fijado a cada nación.

Los economistas no tardaron en advertir que las cosas no cuadraban y que los aranceles impuestos poco tienen de “recíprocos”, y guardan poca, si es que alguna, escala con los niveles arancelarios reales.

“Olviden las letras griegas que se anulan entre sí”, escribió el Premio Nobel Paul Krugman, un economista crítico de la administración Trump, en su blog en Substack. La fórmula publicada por el gobierno dice “que el nivel supuesto de proteccionismo de un país es igual a su superávit comercial con Estados Unidos dividido por sus exportaciones a Estados Unidos”.

Uno de los primeros en señalar que la fórmula era poco menos que adecuada fue el periodista especializado en finanzas James Surowiecki: “La administración Trump no ‘calculó literalmente las barreras arancelarias y no arancelarias’ para determinar las tasas que está imponiendo a otros países. En vez de ello, explicó, se dividió el déficit comercial de Estados Unidos con cada país en particular [por las importaciones estadounidenses con la nación en cuestión] “y luego multiplicó por 0.5 [porque Trump estaba siendo ‘benévolo’]”, detalló.

En el caso de las naciones con las que el déficit comercial de Estados Unidos es menor a 10%, o con las que hay superávit, Trump aplicó una tarifa de 10%, como es el caso de la mayoría de países latinoamericanos.

“Esto es a la economía lo que el creacionismo a la biología y la astrología a la astronomía”, escribió en X el exsecretario del Tesoro Larry Summers.

“Hay tantas cosas mal en este enfoque que es difícil saber por dónde empezar, pero una cosa fácil de señalar es que el cálculo de Trump sólo considera el comercio de bienes, mientras que ignora el de servicios. Se trata de una gran omisión. La Unión Europea mantiene un superávit sustancial con nosotros si sólo se toma en cuenta el comercio de bienes, pero esto se ve compensado en gran medida por un déficit de la UE en el comercio de servicios”, precisó Krugman.

El Nobel dijo que la fórmula parecía haber sido sacada por los “hijos de Elon Musk” o por “inteligencia artificial”.

Enrique Feás, investigador del Instituto Elcano, dijo a El Diario, de España, que se trata de “un cálculo de lo más burdo”. Surowiecki lo llamó un “extraordinario disparate”.

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