La fondista estadounidense Mary Cain, cuya carrera fracasó después de lo que definió como cuatro años miserables en el Nike Oregon Project, presentó una demanda de 20 millones de dólares contra su exentrenador, Alberto Salazar, y su empleador, Nike.

En específico, la atleta de 25 años acusó a Salazar de abusar emocionalmente de ella cuando se unió al equipo en 2012, cuando tenía 16 años. Según la demanda, Salazar estaba obsesionado con el peso de Cain y la humilló públicamente por ello, lo que le afectó tanto su salud física como mental.

Por su parte, en Nike estaban enterados de la situación, aunque no intervinieron. Tiempo atrás, la empresa norteamericana negó las acusaciones de abuso y aseguró que ni Cain ni sus padres expresaron preocupaciones mientras ella formaba parte del programa.

En la demanda presentada este lunes en el Tribunal de Circuito del condado de Multnomah, Cain alega que Salazar en varias ocasiones le pidió que se pusiera en una balanza frente a otros, para luego criticarla. 

Además, el entrenado habría vigilado estrictamente la ingesta de alimentos de la atleta, que tenía tanto hambre que robaba barras energéticas de sus compañeros de equipo.

Por eso, Cain acudió a sus padres en busca de apoyo. Para 2019, expresó que estaba deprimida, tenía un trastorno alimentario, ansiedad generalizada y que se estaba cortando.

Asimismo, según su relato, durante tres años perdió su período menstrual a causa de todo eso por llevar su cuerpo a límites que no estaba preparada para soportar. Más aún: se quebró cinco huesos.

“Me sentía asustada, sola y atrapada. Empecé a tener pensamientos suicidas, me empecé a cortar”, señaló en un video que le envió al New York Times dos años atrás.

El título de la nota publicada en el periódico estadounidense es elocuente: “Yo fui la chica más rápida de Estados Unidos, hasta que firmé con Nike”. No es para menos. Con 16 años, pulverizaba récords. A los 17 años ya fue finalista del mundo en 1.500 metros y a los 18 fue campeona mundial junior en los 3.000.

En 2019, un mes después de que la Agencia Antidopaje de Estados Unidos acusara a Salazar de tres casos de doping, el Proyecto Nike Oregon, que había sido creado para entrenar a los corredores de distancia estadounidenses, se disolvió. Por su parte, Salazar fue vetado del deporte durante cuatro años.

El último mes, la corte confirmó la suspensión del entrenador, debido a que él había tenido “plan intencional” y orquestado con el único objetivo de “engañar” a los investigadores antidopaje cuando manipuló las pruebas.
Su relato al New York Times

“Era el entrenador más famoso del mundo y me dijo que yo era la atleta más increíble que había visto en su vida”, relató Cain. Su emoción no era para menos: Salazar fue el orfebre de talentos como Mo Farah, cuádruple campeón olímpico y séxtuple campeón mundial.

“Me uní porque quería ser la mejor mujer de la historia -afirmó Mary, mirando a cámara-. En lugar de eso, fui emocional y físicamente abusada por un sistema diseñado por Alberto y avalado por Nike”. La mujer aseguró que intentaban convencerla de que para ser mejor, debía ser más, y más, y más flaca.

Después de una carrera, una tarde lluviosa, les contó cómo se había estado autoflagelando: la mandaron a dormir. Ahí se cansó. “Fue el momento en que me di cuenta de que ese sistema era enfermizo”.

“Ya no trataba de llegar a los Juegos Olímpicos. Trataba de sobrevivir”, destacó la joven, que renunció al equipo. Claro que, al no haber dicho nada por entonces, y al haber tenido rendimientos muy por debajo de lo que se esperaba de ella, a nadie le sorprendió que Mary se alejara. Desde afuera, parecía apenas el caso de una muchacha que no había estado a la altura de las expectativas que supo despertar.

“No están siendo conscientes de que hay chicas cuyos cuerpos están siendo arruinados por un sistema abusivo. Ese sistema debe cambiar. Nike debe cambiar. No se puede eliminar un programa y sacar a una persona y esperar que todo cambie”, advirtió. 

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