“Aquí es París”. Una remera blanca con ese mensaje y una sonrisa después de tantas lágrimas fueron la postal del desembarco de Lionel Messi en Paris Saint-Germain. Fue la transferencia que sacudió el mercado de pases europeo luego de la traumática salida de la Pulga de Barcelona.

Se esperaba que todo fuera color de rosas en este matrimonio entre el mejor futbolista de la actualidad y uno de los clubes más poderosos del planeta si se mide el tamaño de su billetera. Pero no. El equipo de Mauricio Pochettino todavía está en formación -algo lógico teniendo en cuenta el momento de la temporada- y Messi se transformó en una pieza difícil de encajar en este puzzle de súper estrellas.

Y esa salida, más allá del análisis de miradas y palabras cruzadas que suma bytes y más bytes de datos en las redes sociales y en los sitios web, así como centímetros y más centímetros en los diarios de papel, hace ruido porque no es normal. No es normal porque la creencia popular es que Messi nunca sale cada vez que entra como titular.

Si se contabilizan todos los partidos que jugó en clubes desde 2010, Messi jugó 371 partidos por ligas locales y fue sustituido en apenas 18 ocasiones, de las cuales fueron 9 fueron por lesiones. Si hace una retrospectiva de toda su carrera, el rosarino jugó 554 partidos.

En este 2021, por ejemplo, Messi sólo había sido reemplazado en una ocasión durante su última etapa en Barcelona. Fue en enero pasado cuando el DT neerlandés Ronald Koeman, que hoy sufre un bombardeo mediático y dirigencial. decidió sacarlo en el duelo ante Granada, que ya iba 4-0 a favor de los catalanes gracias al doblete de la Pulga.

Un contexto completamente diferente al del 1-1 parcial contra el Lyon y su salida para hacerle lugar al marroquí Achraf Hakimi, que es considerado el mejor lateral derecho del mundo, pero no dejada de ser un marcador lateral. Y que, con el resultado puesto, no cambió en nada la tónica del partido.

“Tomamos la decisión de quitar a Leo Messi por una posible lesión en el futuro. Se acercan partidos importantes y hay que protegerlo. Son decisiones que tomamos por el equipo. Todo el mundo sabe que tenemos grandes jugadores, tenemos que tomar decisiones. A veces puede resultar atractivo. Le pregunté cómo estaba y me dijo: ‘Bien, no hay problema’. Eso es lo que nos dijimos el uno al otro. Todo el mundo sabe que es un gran jugador, pero tenemos cinco cambios y estamos para tomar decisiones”, explicó Pochettino, con cara de jugador de póker, al ser consultado por la prensa tras el partido.

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