El cáncer es una enfermedad que a día de hoy, además de ser desgraciadamente común, es una de las más esquivas y difíciles de tratar. Por ello, no es de extrañar que la ciencia se vuelque en encontrar tratamientos eficaces que mejoren las perspectivas de quienes lo padecen.

Este es el caso del Sotorasib, un medicamento que ha demostrado actividad anticancerígena en los cánceres de pulmón con la mutación G12C en el gen KRAS (un tipo de cáncer pulmonar con una alta mortalidad y usualmente ligado al consumo de tabaco), tal y como atestigua un ensayo clínico publicada en el medio especializado The New England Journal of Medicine que ha propiciado la aprobación provisional por parte de la FDA estadounidense para su uso en el país norteamericano.

Estos efectos anticancerígenos han quedado patentes en un ensayo de fase 2, en el que se administró este fármaco a un grupo de pacientes con el cáncer avanzado a la par que se monitorizaba su progreso clínico y determinados biomarcadores asociados a la respuesta a la terapia de Sotorasib.

La mayoría de estos pacientes habían sido tratados previamente con quimioterapia basada en platino e inhibidores de la muerte celular programada, pero no habían respondido a estas estrategias.

En un 36% de los casos, el Sotorasib logró una disminución del tamaño de los tumores, con una duración mediana (el dato más repetido) de la respuesta de 10 meses. Por comparar, los tratamientos estándar sólo logran esta reducción en un 20% de los pacientes y su duración es por lo general inferior.

De hecho, este fármaco logró la desaparición completa del tumor en 4 de estos pacientes. Además, en un 44% de ellos el cáncer, si bien no mejoró, se mantuvo estable.

Con todo, este efecto no es infalible, y el tratamiento sólo logró frenar el cáncer durante 7 meses de media.

Seguridad y efectos secundarios

Por lo general, el Sotorasib produjo pocos efectos secundarios en los pacientes, mayormente de carácter leve (diarrea, dolores musculares y náuseas). No obstante, un 20% sí sufrieron efectos secundarios graves y una persona uno potencialmente mortal.

Estos resultados siguen siendo mejores que los de los tratamientos hasta ahora disponibles y no implican una menor seguridad. Sin embargo, la aprobación del fármaco es provisional, por lo que aún es necesaria más investigación para que pueda ser definitiva.

Concretamente, es necesario encontrar el mejor uso para el tratamiento (los investigadores apuntan en el trabajo a que podría ser como abordaje inicial o de primera línea) y su eficacia y efectos en combinación con otros fármacos.

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