Cuando Leylah Fernandez fue excluida de un programa de desarrollo del tenis juvenil en Canadá, su padre Jorge, un exjugador ecuatoriano de fútbol, se convirtió en su entrenador en un deporte del que no sabía casi nada.

Lo que Jorge Fernández sí sabía era cómo ser un deportista profesional y le infundió a su hija fortaleza mental, paciencia, concentración y confianza, los mismos atributos que aprendió por las malas en los campos de fútbol.

Los resultados han convertido a su hija, que cumplió 19 años el lunes, en una fuerza formidable del actual Abierto de Estados Unidos.

En la tercera ronda, Leylah derrocó a Naomi Osaka, vigente campeona y ganadora de cuatro Grand Slams, y en octavos a la también ex número uno Angelique Kerber para integrarse por primera vez entre las mejores ocho de un torneo grande.

“Tenerle como mi entrenador, enseñándome el simple hecho de ser competitiva en los deportes, definitivamente ha impactado mi juego y mi mentalidad”, apuntó Fernandez sobre su padre.

“He estado trabajando duro, entrenando muy bien. Mi entrenador, mi padre, dice: ‘Ten paciencia, ten confianza en tu juego, se verá en los partidos’. Me alegro de que finalmente lo haya hecho”, explicó la número 73 del ranking mundial.

Fernandez, que ganó su primer título de la WTA en marzo en Monterrey, se enfrentará a la quinta cabeza de serie, la ucraniana Elina Svitolina, el martes en cuartos de final.

De madre canadiense de ascendencia filipina, la tenista zurda es también guiada por el entrenador profesional Romain Deridder. Su padre se encuentra en casa, pero todavía envía planes para los partidos.

“Está en casa con mi hermana menor. Ha estado llamando todos los días, diciéndome qué hacer, así que ha sido genial”, explicó Leylah. “Simplemente me está diciendo qué hacer el día anterior (al partido) y luego confía en mí y en mi juego para ejecutarlo tanto como pueda”.

Fernandez tiene una confianza forjada a base de años de trabajo, de correr esprints cuando cometía demasiados golpes erróneos para perfeccionar sus habilidades y endurecerse para los retos que ahora afronta.

“Desde muy joven supe que podía vencer a cualquiera que estuviera frente a mí”, afirmó. “Incluso jugando diferentes deportes, siempre fui así de competitiva, diciendo que voy a ganar, que voy a ganarle a mi papá en el fútbol, aunque eso es como imposible. Siempre he tenido esa mentalidad. Siempre he tratado de usar eso en cada partido que participo”.

– “Tuve que pellizcarme” –

Fernandez cuenta con su madre y un entrenador físico en su palco animándola y se ha convertido en una de las favoritas de la multitud de la pista central Arthur Ashe.

“Tenerlos animándome en cada punto me ha ayudado mucho. En esos momentos difíciles en los que me siento abatida, gracias a su positividad podía olvidar el error que acababa de cometer”, relata.

“Sigue luchando, sigue avanzando. Simplemente diviértete en la cancha y confía en el juego. Divertirse en la cancha, creo que esa es la clave del éxito de cualquiera” sostiene.

Pese a esa seguridad en sí misma y su energía y vitalidad contagiosa, Fernandez sigue sin creerse del todo que siga con vida a estas alturas del US Open después de enfrentar a dos ex número uno mundiales y de remontarles un set en contra a ambas.

“Tuve que pellizcarme un poco para ver que realmente sucedió”, reconoce. “Voy a disfrutarlo al 100% y mañana será un nuevo día”.

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