Entre todas las estampas del mal, la de Al Capone ocupa un lugar preferente en la narrativa de la ignominia.

Si bien a Scarface (por sus cicatrices en la cara) se le atribuye el asesinato de una retahíla de personas, acabó en el infame presidio de Alcatraz por evasión fiscal.

Una cosa que sorprende al visitar esa cárcel, conocida como La Roca, en la bahía de San Francisco, consiste en descubrir detalles de la existencia del catalogado como gangster de todos los gangsters.

Al Capone tenía sensibilidad y un ramalazo romántico. Adoraba la música. Escribió canciones de amor y tocaba la mandolina. No, no es un eufemismo para aludir a la metralleta. Manejaba la mandolina y el banjo.

La música

Alcatraz cerró en 1963 y hoy es visitable. En sus archivos conservan fotografías en las que Al Capone, melómano con gusto por la ópera y el jazz, aparece armado con uno de esos instrumentos musicales, rodeado de los otros miembros de la banda del penal con la que animaban las veladas de los domingos. El significado de banda adquiere un doble sentido, el de grupo de músicos y de mafiosos.

Fotografías de ese estilo, en blanco y negro con tendencia al color sepia, saldrán a la venta este viernes en una subasta que se celebrará en Sacramento, la capital californiana. La iniciativa corresponde a las nietas Capone. Más allá del dinero y del temor de que los incendios habituales en California, donde residen, destruyan ese tesoro, también buscan humanizar al abuelo.

El acontecimiento se ha titulado “Un siglo de notoriedad, la herencia de Al Capone” y ofrece 174 objetos que fueron de su propiedad. Al morir en 1947, todo quedó en propiedad de Mae, la viuda, que lo pasó a su único hijo, Sonny, y éste a sus cuatro nietas.

Los objetos

A subasta salen pistolas (el Colt 45 al que llamaba “mi corazón” es lo más valorado, 145.000 dólares de salida); relojes de bolsillo (el Patek Philippe de platino y diamantes, de 25.000 a 50.000 dólares); navajas, joyería diversa e incluso muebles.

Pero los elementos que más destaca Diane Capone, la nieta que ejerce de portavoz, son los de puertas para adentro. Esas imágenes del mafioso con su hijo o de la reunión familiar después de que Papa’s saliera de Alcatraz, o una misiva que remitió desde el presidio a su hijo.

“Es una carta entrañable que muestra una cara que la mayoría de gente desconoce, esas no son palabras de un gangster implacable, sino las de un padre cariñoso”, aseguró en la cadena ABC.

“No hay duda de que el nombre de mi abuelo es sinónimo de la historia criminal de Chicago”, reconoció. “Como mujer adulta encontré que había muy poca información sobre su vida privada, su persona y su familia”, por lo que en el 2019 publicó un libro.

“No solo era un villano”, dijo. Habría que preguntarle a descendientes de sus víctimas.

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